No fué fácil aprender a esperar cuando tu decidias ke se eternizara el momento. Tenía su gracia esa decisión tuya de dejarme colgada siempre al final para darle más misterio al reencuentro. Acentuabas mis nervios.
Todo tu.
Hubo una époka ke me mordia a todas horas las uñas pensando en los días ke no contaban contigo. Por tu culpa casi me kedo en los huesos. Por tus no ganas de llamarme. Por mis incontables intentos de hacerlo ...
Pero aprendí.
Después de un tiempo vivo más trankila y calmada. Ya no me asaltan las ganas de ir corriendo a todos lados, de buscarte en todas partes, de pensarte a todas horas, de esperarte eternamente, de intentarlo a toda costa.
Ya no... Ahora prefiero el "a sólas" ...
Más trankila y más yo ...
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